¡A Cuidarse del Frío!

Los abruptos cambios climáticos, sobre todo en épocas de mayor frío, pueden provocar que nos enfermemos con mayor facilidad. Sobre todo en los chicos y adultos que suelen ser las principales víctimas de éstos.

El frío provoca que las barreras naturales de defensa de la nariz pierdan su eficacia y permitiendo así el paso de más microorganismos dentro del organismo y no calientan suficientemente el aire que debe llegar a los pulmones.
Las lluvias tambien, provocan un aumento de circulación de los virus respiratorios y contaminantes en el aire.
El frío nos limita la ventilación, y generalmente nos provoca permanecer en lugares cerrados, Como es el caso en las aulas dónde el contacto con niños facilita el contagio de los virus.

¿Cómo podemos cuidarnos?

#Abrigándonos correctamente

Si bien uno de los principales consejos para evitar los efectos del frío es abrigarse, abrigarnos demasiado también puede ser contraproducente, ya que un exceso de tela nos impide regular nuestra temperatura corporal con la del ambiente y asegurar así los mecanismos de transpiración adecuados.

#Ventilando los espacios y evitando multitudes

Para prevenir ciertas enfermedades, es importante que todos los espacios en los que haya niños estén bien ventilados y si es posible poco concurridos. Se recomienda abrir las ventanas de las habitaciones al menos 10 minutos al día.

#Manteneniendo hábitos de higiene

Lavarse las manos con frecuencia, especialmente antes de comer, al entrar en casa y si ha estado en contacto con gente, reduce casi un 30% las posibilidades de que aparezca una enfermedad respiratoria aguda.

#Siguiendo una dieta variada y saludable

Es muy importante incluir en nuestra dieta frutas y verduras, ricas en vitaminas A y C, además de pescado y leche. Es recomendable no ingerir bebidas frías, y si ingerir caldos y bebidas calientes, o agua y zumos naturales a temperatura ambiente.

#Vacunanándonos de la gripe

Aunque afecta a un gran número de personas anualmente en todo el mundo, en general la gripe no es una enfermedad grave, aunque puede resultar serlo en personas de edad avanzada y niños y adultos incluidos en los grupos de riesgo de desarrollar complicaciones.

#Hidratando bien la piel

Los cambios bruscos de temperatura deshidratan la piel y la hacen mucho más frágil y sensible. El frío, el viento y el sol pueden lesionar la piel, especialmente la de los bebés. La sequedad del ambiente puede provocar irritaciones y fisuras en la piel, y por ello es fundamental mantenerla bien hidratada con cremas, especialmente si la piel es muy seca.