CORONAVIRUS

El coronavirus debe su nombre al aspecto que presenta, ya que es muy parecido a una corona o un halo.
Se trata de un tipo de virus presente tanto en humanos como en animales.
Puede ocasionar el síndrome respiratorio agudo y severo (SRAS)

La epidemia actual desarrollada desde Wuhan; China, al día 13 de febrero del 2020 las cifras de casos son mas de 60.000 en 26 países. Esta epidemia no ha llegado aún hasta la Argentina.

En general, los síntomas principales suelen ser: fiebre, disnea (dificultad para respirar), tos o malestar general.
Rara vez presenta síntomas de infección de la vía aérea superior como ser: secreción y goteo nasal, con fatiga, dolor de garganta y de cabeza y escalofríos. Frecuentemente presenta neumonía.

Como en todos los síndromes gripales, los síntomas más graves se dan tanto en personas mayores como en aquellos individuos con inmunodepresión o con enfermedades crónicas como diabetes, cáncer o enfermedad pulmonar crónica.

Prevención:
Hasta la fecha no se dispone de vacuna alguna ni de tratamiento específico para combatir la infección por coronavirus.
La forma más exitosa para evitar el contagio es la higiene básica, especialmente el lavado de manos.
Evitar el contacto con personas infectadas o provenientes de áreas epidémicas.
Proteger especialmente los ojos, nariz y boca con anteojos y barbijos. El cubrirse con pañuelos cuando se tose y estornuda dificultará la transmisión.

Diagnóstico:
Para determinar si el malestar que sufre un paciente proviene de un simple resfriado o de un coronavirus, el médico puede realizar un cultivo de nariz y garganta, o incluso un análisis de sangre.

En el caso de sospecharse SRAS (síndrome respiratorio agudo y severo), se suele realizar una tomografía de tórax para determinar si los síntomas pulmonares se corresponden con una neumonía, así como otros análisis de sangre, coagulación y bioquímico.

Tratamiento:
Este tipo de infecciones respiratorias se tratan con reposo, abundante hidratación, analgésicos como ibuprofeno o paracetamol para aliviar dolores de garganta o fiebre.
En casos más severos se administraran antivirales y medidas de soporte.
El tratamiento se suele adaptar en función de la gravedad del paciente, ya que hay casos en los que se producen neumonías graves, pero en otros las manifestaciones son leves.

Nunca hay que olvidar que los virus no tienen pasaporte.