En verano hay que Hidratarse

Beber agua no es la única forma de luchar contra la deshidratación y las altas temperaturas del verano. Veamos cómo puedes conseguir la ingesta adecuada de líquidos de una forma fácil y divertida.
En verano, existe un mayor riesgo de sufrir deshidratación. El calor, unido a otros factores, como las gastroenteritis, las diarreas, los viajes largos en coche o en avión, o el uso excesivo del aire acondicionado, pueden provocar pérdida de agua y electrolitos en el organismo, y hacer que nos deshidratemos más fácilmente.
Tomar una gran variedad de bebidas y elegir aquéllas con buen sabor son trucos que nos pueden ayudar a ingerir más fácilmente la cantidad de líquidos que nuestro cuerpo necesita. Éstos son sus consejos:
Ingiere entre 2 y 2,5 litros de líquido al día de manera continua y en pequeñas cantidades.
Si realizas actividades y esfuerzos físicos importantes, aumenta estas cantidades y vigila las pérdidas excesivas de líquido a través del sudor.
Lleva una botella de bebida siempre a mano, para recordarte la necesidad de beber.
No confíes únicamente en la sensación de sed, ya que suele aparecer cuando ya existe cierta deshidratación.
Consume una gran variedad de bebidas: agua, infusiones, refrescos, granizados, gazpachos, etc. Variar las bebidas hace que sea más fácil y apetecible beber las cantidades necesarias.
Come alimentos ricos en agua, como frutas, verduras y hortalizas.
Evita el consumo de bebidas alcohólicas, pues tienen un efecto diurético y deshidratan.
En épocas de calor intenso, mantente en un ambiente fresco y ventilado, además de aumentar el consumo de líquidos.
Vigila la adecuada ingesta de líquidos de las personas que son más vulnerables a sufrir una deshidratación, como los niños, los ancianos, los deportistas, los trabajadores al aire libre, etc.
Si tienes dudas sobre cómo hidratarte de forma adecuada, consulta a los especialistas de la salud (médicos, enfermeros o farmacéuticos).