Importancia del Chequeo Físico en niños y adolescentes.

Transformando el "trámite" en una Oportunidad Sanitaria.

Con el comienzo del año escolar suelen aparecer los requerimientos de las instituciones educativas o deportivas para que aportemos el consabido certificado de aptitud física de nuestros hijos.
Sus objetivos son:
- Disminuir los riesgos de padecer lesiones originadas por la práctica deportiva.
- Diagnosticar precozmente condiciones cardiológicas de riesgo.
- Cumplimentar requerimientos legales.
Pero además, podemos aprovechar la situación como una excelente oportunidad para actualizar, junto con nuestro pediatra, el estado de salud general de nuestros niños o adolescentes, especialmente la de estos últimos en donde el requerimiento suele ser el único justificativo por el que podamos movilizarlos a la consulta durante el año.
La constancia debería extenderse luego de un adecuado interrogatorio de los antecedentes personales y familiares del consultante. En este rubro deberá tenerse especialmente en cuenta la aparición de desmayos, mareos, palpitaciones o dolor de pecho durante o después de la actividad o un cansancio mucho mayor que la del promedio de los compañeros. Como antecedentes familiar es especialmente relevante el antecedente de muerte súbita de algún familiar directo antes de los 50 años.
La evaluación debe completarse con un adecuado examen físico y, especialmente en adolescentes, un electrocardiograma (ECG). Un ECG informado como normal no tiene indicación de ser reiterado todos los años a menos que la situación de salud de nuestro hijo haya cambiado en forma significativa por algún motivo. Para la gran mayoría de esta población no serán necesarias otras evaluaciones adicionales, aún para la práctica de deportes federados, a menos que se justifiquen por algún dato específico del historial médico.

La muerte súbita tan temida es un evento excepcional 1/200.000 casos por año en algunas estadísticas extranjeras y si bien esta generada en un 80 a 90 % de los casos por causas cardíacas, no dejemos de tener en cuenta como posibles condiciones alternativas o potenciadoras, el abuso de drogas, el inadecuado uso de algunos medicamentos (antiasmáticos, insulina, etc.) o el ejercicio en condiciones ambientales desfavorables.
Como consejito final recuerden que la fiebre es una contraindicación concreta para realizar actividad física ya que aumenta el esfuerzo cardíaco y predispone a la deshidratación y al golpe de calor.

Asesoría de Planificación, Estadística, Investigación y Epidemiología
Fuente: Consenso Sociedad Argentina De Pediatría 2014
http://www.sap.org.ar/area-profesional/consensos.html