
En las últimas décadas, la medicina ha logrado avances significativos en la ablación, conservación y trasplante de órganos, tejidos y células. La evolución en los tratamientos de inmunosupresión ha logrado que estos procedimientos sean cada vez más seguros y eficientes. Sin embargo, la disponibilidad de órganos continúa siendo muy inferior a la demanda.
Detrás de cada cifra hay una historia y una espera. Según datos oficiales de la Central de Reportes y Estadísticas (CRESI), en Argentina más de 7 mil personas aguardan un trasplante para prolongar o mejorar su calidad de vida. En lo que va del año se realizaron 291 trasplantes y 138 personas donaron sus órganos.
Lamentablemente, no siempre es posible utilizar los órganos y tejidos de quienes desean donar, ya que deben cumplirse criterios médicos específicos. Cuando se produce un fallecimiento en condiciones aptas para la donación, el organismo responsable verifica la voluntad e inicia el proceso de evaluación y búsqueda de compatibilidad para el trasplante.
En este sentido, manifestar la voluntad en vida resulta fundamental ya que permite ordenar el proceso, brinda claridad y fortalece un sistema solidario que puede cambiar —e incluso salvar— la vida de muchas personas.
En Argentina, la Ley de Trasplante de Órganos, Tejidos y Células N 27.447 —también conocida como Ley Justina— establece el principio de “donante presunto”. Esto significa que toda persona mayor de 18 años es considerada donante, salvo que haya dejado constancia expresa de su oposición. Al momento del fallecimiento, el organismo responsable verifica la voluntad registrada y, si no existe una manifestación formal en contra, la ley presume la voluntad afirmativa.
Si bien el marco legal es claro, expresar la decisión de manera explícita continúa siendo un acto de responsabilidad y compromiso social. Manifestar la voluntad brinda claridad y facilita el proceso en un momento especialmente sensible.
El trámite es personal y gratuito, y puede realizarse de forma digital a través de la aplicación Mi Argentina. También es posible dejar asentada la decisión al tramitar el DNI, enviando un telegrama gratuito desde cualquier sucursal de Correo Argentino o firmando un acta en el Instituto Nacional Central Único de Coordinación de Ablación e Implante (INCUCAI) o en los organismos provinciales habilitados.
La decisión es personal e intransferible y puede modificarse en cualquier momento por los mismos canales. Es importante tener en cuenta que el registro de conducir no constituye un medio válido para expresar la voluntad de donación.
El fallecimiento de un ser querido es un momento de profundo impacto emocional. En ese contexto, conocer con claridad cuál era su voluntad facilita el acompañamiento y el respeto por esa decisión.
Conversar previamente con familiares y personas cercanas sobre la donación también es fundamental para brindar tranquilidad y evitar dudas en una instancia especialmente difícil.
Hablar sobre donación no solo fortalece la decisión individual, sino que también contribuye a construir una cultura solidaria, donde cada gesto puede transformarse en una oportunidad de vida para otras personas.
Para más información, consultá en el INCUCAI.
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