Cuando se habla de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), suele ponerse el foco en la dificultad para mantener la atención o en las conductas impulsivas. Sin embargo, también es frecuente que niñas y niños enfrenten desafíos para regular sus emociones, tolerar la frustración, organizar tareas o desenvolverse en distintos ámbitos.
Las siguientes herramientas no reemplazan los tratamientos indicados por profesionales, pero pueden contribuir al desarrollo de habilidades emocionales, sociales y organizativas que favorecen el bienestar y la autonomía de niñas y niños con TDAH.
Aprender a reconocer las emociones
Las emociones intensas forman parte de la experiencia de muchas niñas y niños con TDAH. Aprender a identificarlas y expresarlas es una habilidad especialmente valiosa.
Conversar sobre lo que sienten, utilizar cuentos, juegos o dibujos para hablar de emociones y generar espacios de escucha favorece el desarrollo de la inteligencia emocional. Cuando logran poner en palabras lo que les ocurre, pueden encontrar formas más saludables de responder ante situaciones difíciles.
Detenerse antes de actuar
La impulsividad suele ser uno de los mayores desafíos del TDAH. Enseñar estrategias sencillas de autocontrol puede ayudar a que desarrollen respuestas más reflexivas.
Una herramienta útil es el llamado “semáforo emocional”: detenerse, pensar y actuar. Frente a una situación de enojo o frustración, se las/los puede invitar a identificar qué sienten, respirar profundamente y evaluar distintas alternativas antes de responder. Con la práctica, este ejercicio fortalece el autocontrol y la toma de decisiones.
El movimiento como aliado de la autorregulación
La actividad física no solo beneficia al cuerpo. También ayuda a canalizar energía, mejorar la concentración y favorecer el bienestar emocional.
Incorporar pausas activas entre tareas, proponer juegos que impliquen coordinación o realizar actividades como caminar, bailar, andar en bicicleta o saltar la soga son formas sencillas de promover la autorregulación y sostener la atención de manera más efectiva.
Aprender junto a otras/os
Las experiencias compartidas son una oportunidad para desarrollar habilidades sociales, empatía y sentido de pertenencia.
Participar en actividades grupales, colaborar en proyectos o resolver desafíos junto a pares favorece la comunicación, la escucha y el respeto mutuo. Además, sentirse acompañada/o y valorada/o fortalece la autoestima y la confianza para desenvolverse en distintos espacios.
Construir autonomía
Planificar y sostener objetivos puede resultar difícil para niñas y niños con TDAH. Por eso es importante proponerles metas concretas, alcanzables y acordes a su edad.
Cuidar una planta, ordenar materiales escolares, leer un libro por capítulos o participar en un proyecto creativo son actividades que fortalecen estas habilidades. Dividir las tareas en pequeños pasos y reconocer los avances favorece la perseverancia, la autonomía y la confianza en las propias capacidades.
La tecnología como aliada del aprendizaje
Cuando se utiliza con objetivos claros y tiempos definidos, la tecnología puede convertirse en una herramienta de apoyo para el aprendizaje.
Aplicaciones educativas, juegos interactivos y recursos digitales pueden ayudar a mantener la atención y favorecen habilidades como la organización, la planificación y la atención. La clave está en combinar estos recursos con actividades presenciales, movimiento y momentos de descanso, promoviendo un uso equilibrado de las pantallas.
El papel de las familias y la escuela
Ninguna estrategia funciona de manera aislada. Los mejores resultados suelen observarse cuando existe comunicación y coherencia entre las personas adultas que acompañan a la niña o al niño.
Familias, docentes y profesionales pueden trabajar de manera complementaria para ofrecer pautas consistentes, reforzar logros y brindar apoyo frente a las dificultades cotidianas.
Cada niña y niño tiene fortalezas, intereses y necesidades particulares. Más que buscar fórmulas universales, el objetivo es ofrecer herramientas que les permitan desarrollar su autonomía, fortalecer su bienestar emocional y participar plenamente en los distintos ámbitos de su vida.
Fuente
- Departamento de Discapacidad de Osdop.
- Duarte, María Alejandra, Fernández Castro, Luisa, y Neumicia Zapata, María. (2025). Estrategias Socioemocionales en niños con TDAH de 6 a 12 años. Guía práctica para padres, cuidadores y docentes. IBERO.
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