La lactancia suele presentarse como un proceso natural, pero eso no significa que siempre resulte sencillo. Durante las primeras semanas pueden aparecer dudas, molestias y situaciones que generan preocupación, especialmente mientras la madre y el bebé están entablando un vínculo.
En los grupos de apoyo y las consultas con las puericultoras del Programa de Lactancia de Osdop, muchas familias comparten inquietudes. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, pueden resolverse con acompañamiento y pequeños ajustes, favoreciendo el bienestar tanto del bebé como de la persona que amamanta.
Las dificultades más frecuentes que manifiestan las afiliadas son:
1. Dolor o grietas en los pezones
Si bien puede existir cierta sensibilidad durante los primeros días, el dolor intenso, las grietas o el sangrado no deberían considerarse normales.
En la mayoría de los casos, estos síntomas están relacionados con un agarre inadecuado al pecho. Revisar la posición y técnica de amamantamiento suele ser el primer paso para resolver el problema y prevenir complicaciones.
2. Dificultades para el agarre
Algunos bebés tienen más dificultades para prenderse, especialmente si nacieron prematuros, tienen frenillo lingual corto o si las mamas están demasiado congestionadas.
Cuando el agarre no es efectivo, el bebé puede alimentarse con dificultad y la lactancia volverse dolorosa. La observación y el acompañamiento profesional ayudan a encontrar alternativas adecuadas para cada situación.
3. Bajada de la leche
Entre el tercer y quinto día después del parto es habitual que las mamas se vuelvan más sensibles, tensas o se hinchen debido al aumento de la producción de leche.
Aunque se trata de un proceso fisiológico, la congestión puede dificultar el agarre del bebé y generar molestias. Recibir orientación temprana permite aliviar los síntomas y evitar complicaciones.
4. Sensación de no producir suficiente leche
Muchas madres sienten que su leche no alcanza. Sin embargo, en la mayoría de los casos la producción es adecuada.
Los recién nacidos suelen alimentarse con frecuencia, realizar tomas prolongadas o atravesar períodos de mayor demanda. Aunque forman parte del comportamiento habitual del bebé, estas situaciones pueden generar inseguridad. Evaluar el aumento de peso, la cantidad de pañales mojados y el desarrollo general del bebé ayuda a confirmar si la alimentación está siendo suficiente.
5. Tomas frecuentes y cansancio
Los primeros meses implican una gran demanda física y emocional. Los recién nacidos necesitan alimentarse muchas veces al día y durante la noche, lo que puede generar cansancio acumulado.
Contar con apoyo para las tareas cotidianas, organizar momentos de descanso y compartir los cuidados con el entorno cercano resulta fundamental para transitar esta etapa.
6. Obstrucciones mamarias o mastitis
Cuando la leche no drena adecuadamente pueden aparecer zonas endurecidas, dolor, enrojecimiento e incluso fiebre.
La consulta temprana es importante porque una obstrucción puede evolucionar hacia una mastitis. Detectar los síntomas a tiempo permite iniciar las medidas adecuadas y evitar complicaciones.
7. Dudas sobre posiciones y técnica
No existe una forma correcta de amamantar. Cada madre y cada bebé encuentran progresivamente las posiciones que les resultan más cómodas y efectivas.
A veces, pequeños cambios en la postura mejoran significativamente la comodidad, favorecen el agarre y reducen las molestias.
8. Uso temprano de mamaderas o chupetes
Durante las primeras semanas algunos bebés pueden presentar dificultades para alternar distintos modos de succión.
Por este motivo, se recomienda evitar la incorporación de mamaderas o chupetes hasta que la lactancia se encuentre establecida, salvo indicación médica.
9. Presión emocional, ansiedad o frustración
El puerperio es un período de intensos cambios físicos, hormonales y emocionales. Las expectativas propias y ajenas, el cansancio y la adaptación a una nueva rutina pueden generar angustia o inseguridad.
La salud emocional también forma parte del proceso de lactancia. Hablar de lo que ocurre y pedir ayuda cuando se necesita también es una forma de cuidado.
10. Información contradictoria
Los consejos de familiares, amistades, redes sociales e incluso de distintas fuentes profesionales pueden resultar confusos.
Contar con espacios confiables de consulta permite resolver dudas, tomar decisiones informadas y atravesar la lactancia con mayor tranquilidad.
No atravesar la lactancia en soledad
Muchas veces, las familias llegan a las consultas, talleres y espacios de acompañamiento buscando respuestas técnicas, y descubren algo igual de valioso: comprender que las dificultades que están atravesando son frecuentes y compartidas por otras personas.
En este sentido, es importante no esperar a que aparezca el problema para consultar. Las dudas, los miedos, el cansancio o la necesidad de sentirse acompañada también son motivos válidos para pedir ayuda.
A través de consultas individuales y espacios grupales, el Programa de Lactancia de Osdop acompaña a las familias durante esta etapa, promoviendo la corresponsabilidad en los cuidados y la construcción de redes de apoyo que favorezcan una experiencia de lactancia más saludable y sostenible, respetando las necesidades y realidades de cada familia.
Para acceder a la consulta prenatal gratuita con nuestro equipo de especialistas, las afiliadas deben comunicarse a lactancia@osdop.org.ar.
Las invitamos también a anotarse en los encuentros virtuales de Lactancia Prenatal y de Lactancia y Crianza Temprana.


