ACV: reconocer los síntomas y actuar a tiempo puede salvar vidas

El accidente cerebrovascular (ACV) es una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo. Se produce al interrumpirse el flujo sanguíneo hacia una parte del cerebro o cuando un vaso se rompe y provoca una hemorragia. 

Al dejar de recibir el oxígeno y los nutrientes necesarios, las células cerebrales pueden dañarse rápidamente. Por eso, un ACV requiere atención médica inmediata. 

Reconocer sus señales y actuar a tiempo puede salvar vidas y disminuir las secuelas. Además, controlar algunos factores de riesgo ayuda a reducir la posibilidad de que ocurra.

¿Cómo reconocer un ACV?

Los síntomas suelen comenzar de forma repentina. Una de las señales características es la pérdida de fuerza o el adormecimiento de la cara, el brazo o la pierna, generalmente de un solo lado del cuerpo.  

También pueden aparecer dificultades para hablar, pronunciar palabras o comprender lo que se dice. Las alteraciones de la visión, los mareos, los problemas para caminar y la pérdida del equilibrio son otras señales que pueden indicar un ACV. En algunos casos, puede presentarse un dolor de cabeza muy intenso y sin causa aparente.

Ante cualquiera de estos síntomas, no se debe esperar a que la persona mejore: es necesario llamar al servicio de emergencias de inmediato. Cuanto antes reciba atención médica, mayores serán las posibilidades de reducir el daño y las secuelas. 

Si es posible, es conveniente recordar o anotar la hora en la que aparecieron los primeros síntomas. Esta información puede ayudar al equipo de salud a definir el tratamiento más adecuado. 

Aunque los síntomas desaparezcan, la urgencia permanece

Las señales pueden durar pocos minutos e incluso desaparecer por completo. Sin embargo, esa mejoría no descarta un ACV. Incluso cuando la persona vuelva a sentirse bien, es necesario solicitar atención médica inmediata. 

Un ataque isquémico transitorio (AIT), por ejemplo, puede provocar síntomas similares. Aunque la interrupción del flujo sanguíneo al cerebro es temporal, puede ser una señal de advertencia. 

¿Se puede prevenir?

Si bien no todos los ACV pueden prevenirse, es posible reducir el riesgo mediante el control de algunos factores. La hipertensión arterial, por ejemplo, puede avanzar durante años sin producir síntomas. Por eso, es importante controlar la presión de manera periódica y, cuando existe un diagnóstico, cumplir con el tratamiento indicado. 

La actividad física regular, una alimentación equilibrada y un peso saludable también contribuyen a la prevención. Evitar el tabaco y limitar el consumo de alcohol forman parte de estos hábitos de cuidado. 

A su vez, los controles periódicos permiten detectar y tratar otras condiciones que aumentan el riesgo de ACV, como la diabetes y la fibrilación auricular, una alteración del ritmo cardíaco. En estos casos, el seguimiento médico y el cumplimiento de los tratamientos indicados ayudan a prevenir complicaciones. 

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