Durante los últimos meses, el sarampión volvió a ocupar un lugar central en la agenda sanitaria internacional. Los brotes registrados en distintas regiones y la circulación internacional de viajeros aumentaron las posibilidades de que el virus llegue a países como Argentina, donde su transmisión endémica había sido interrumpida.
En 2026, Guatemala, México, Estados Unidos y Canadá concentran la mayor cantidad de casos registrados en América. A fines de julio, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) reportó 47 mil casos confirmados y 48 muertes, y alertó sobre el alto riesgo de circulación en la región.
Entre los principales factores se encuentran las brechas en la vacunación, ya que es necesario alcanzar y mantener una cobertura del 95 % con dos dosis para interrumpir la transmisión. En nuestro país, el Ministerio de Salud informó que las coberturas de vacunación contra el sarampión se encuentran por debajo de este nivel.
¿Qué es el sarampión?
El sarampión es una de las enfermedades infecciosa más contagiosa. El virus se transmite, principalmente, a través de las partículas que una persona infectada elimina al toser, estornudar o hablar.
Los primeros síntomas suelen aparecer entre 7 y 14 días después del contagio. Generalmente, el cuadro comienza con fiebre alta, decaimiento, tos seca, secreción nasal y conjuntivitis. Después de unos días, aparece el sarpullido rojizo que caracteriza la enfermedad.
El sarpullido suele comenzar en la cara y detrás de las orejas, y luego puede extenderse hacia el cuello, el tronco y las extremidades. Esta forma de aparición y propagación permite diferenciar al sarampión de otros cuadros, como algunas alergias en las que la erupción se presenta en distintas partes del cuerpo.

Ante fiebre y erupción se recomienda hacer una consulta médica, especialmente si hay antecedentes recientes de viaje o contacto con una persona contagiada. Por su parte, el Ministerio de Salud estableció que los casos sospechosos de sarampión deben notificarse de manera obligatoria e inmediata.

¿Por qué es fundamental la vacunación?
Aunque muchas personas se recuperan del sarampión sin complicaciones, la enfermedad puede provocar cuadros graves de neumonía, convulsiones y encefalitis. En algunos casos, el virus puede ser mortal.
Evitar el contacto con personas enfermas o tener precaución al viajar a lugares con circulación del virus puede reducir las posibilidades de exposición. Sin embargo, la vacunación es la principal herramienta para prevenir el sarampión y evitar la transmisión.
Por eso, es importante revisar el carnet de vacunación y consultar al equipo de salud si faltan dosis o no existe constancia de haberlas recibido.
Las vacunas incluidas en el Calendario Nacional de Vacunación se aplican de manera gratuita en centros de salud, vacunatorios y hospitales públicos.

Fuentes:
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