La neumonía suele asociarse con los meses más fríos del año. La meningitis, en cambio, suele percibirse como una enfermedad poco frecuente pero de gran gravedad. Lo que muchas personas desconocen es que ambas pueden ser causadas por la misma bacteria: el neumococo.
El streptococcus pneumoniae, conocido como neumococo, puede alojarse en la nariz y la garganta sin provocar síntomas. Sin embargo, en determinadas circunstancias logra superar las defensas del organismo y causar infecciones que requieren atención médica.
Por este motivo, la prevención es especialmente importante en bebés, niñas y niños pequeños, personas mayores y quienes presentan factores de riesgo.
Una bacteria que circula con frecuencia
El neumococo se transmite a través de pequeñas gotas respiratorias que se expulsan al hablar, toser o estornudar. Por eso, puede circular fácilmente en hogares, escuelas, oficinas y otros espacios compartidos.
Muchas personas pueden portar la bacteria sin enfermarse. Sin embargo, cuando encuentra condiciones favorables puede extenderse a distintas partes del organismo y provocar enfermedades.
Actualmente se conocen más de 90 serotipos de neumococo, aunque solo algunos son responsables de la mayoría de los cuadros graves.
¿Qué enfermedades puede causar?
En Argentina, el neumococo es la principal causa bacteriana de neumonía, una infección que afecta a los pulmones y puede variar de cuadros desde cuadros leves hasta formas graves que requieren internación.

El neumococo también es una de las principales causas de meningitis bacteriana, una infección que afecta las membranas que rodean el cerebro. Entre sus síntomas más frecuentes se encuentran la fiebre alta, el dolor de cabeza, los vómitos, la irritabilidad y la somnolencia. En algunos casos, puede dejar secuelas auditivas o neurológicas.

Cuando el neumococo invade zonas del organismo donde normalmente no debería estar, como la sangre o el sistema nervioso central, se produce lo que se conoce como enfermedad neumocócica invasiva, una condición que puede comprometer seriamente la salud.
¿Quiénes tienen más riesgo?
Si bien cualquier persona puede contraer una infección por neumococo, algunos grupos tienen mayor probabilidad de desarrollar formas graves de la enfermedad. En este sentido, la vacunación es la herramienta más efectiva para reducir el riesgo de enfermedad grave.
Durante los primeros años de vida, el sistema inmunológico aún se encuentra en desarrollo. Por eso, el Calendario Nacional de Vacunación incluye la vacuna antineumocócica a los 2 y 4 meses, con un refuerzo al cumplir el año de vida.
La aplicación también está indicada para personas de 65 años o más, ya que las defensas naturales del organismo disminuyen con el envejecimiento.
Asimismo, presentan mayor riesgo quienes conviven con enfermedades crónicas o condiciones que afectan la respuesta inmunológica, como diabetes, enfermedades cardíacas o pulmonares, insuficiencia renal crónica, infección por VIH, tabaquismo, tratamientos inmunosupresores o trasplantes.
La vacuna está disponible de manera gratuita en hospitales públicos, centros de salud y vacunatorios de todo el país. En el caso de las personas con factores de riesgo, una consulta con el médico de cabecera o especialista tratante permite evaluar la indicación y obtener la receta médica para acceder a la vacunación.
Un esquema al día también protege a la comunidad
En los últimos años se registra una disminución en las coberturas de vacunación. Esta situación aumenta la cantidad de personas susceptibles a contraer enfermedades prevenibles y favorece la reaparición de infecciones que habían logrado reducirse significativamente.
Revisar periódicamente el carnet de vacunación y completar los esquemas pendientes contribuye a proteger la salud individual y colectiva.
Fuente
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