Cuando se habla de infarto, suele pensarse en un dolor intenso en el pecho. Sin embargo, no siempre se presenta de esa manera. Conocer sus posibles señales permite reconocer una situación de emergencia y solicitar atención médica a tiempo, cuando cada minuto puede ser importante.
¿Cómo reconocer un posible infarto?
El síntoma más conocido es el dolor, la presión o una molestia en el centro del pecho. Puede mantenerse durante varios minutos, desaparecer y volver a aparecer. Pero un infarto también puede provocar mareos, falta de aire, sudor frío, náuseas o vómitos. En algunos casos, puede manifestarse como una debilidad o un cansancio inusual.
La molestia también puede extenderse hacia uno o ambos brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o la parte alta del abdomen. Estos síntomas pueden presentarse con o sin dolor en el pecho y no necesariamente aparecen todos juntos.
Además, las manifestaciones pueden variar según la persona. En las mujeres, los adultos mayores y las personas con diabetes, un infarto suele presentarse sin dolor en el pecho y con señales menos evidentes.
¿Qué hacer ante una posible emergencia?
Ante síntomas que puedan indicar un infarto, es importante no esperar a que desaparezcan por sí solos. En estas situaciones, el tiempo es fundamental para que la persona reciba una evaluación médica y, si es necesario, el tratamiento adecuado lo antes posible.
Mientras llega la asistencia, la persona debe permanecer acompañada. Aunque los síntomas sean leves o hayan mejorado después de unos minutos, no deben ignorarse: es importante realizar una consulta médica de urgencia.
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Fuentes
Referencias
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