
El cuerpo humano mantiene su temperatura interna a través de distintos mecanismos como la transpiración, la respiración y los escalofríos. Sin embargo, cuando las condiciones ambientales son adversas —calor extremo o altos niveles de humedad—, estos mecanismos pueden verse limitados y dificultar la eliminación del calor, provocando un aumento de la temperatura corporal.
El golpe de calor se produce cuando el cuerpo no logra enfriarse de manera adecuada. La causa más frecuente es la exposición prolongada al sol, que provoca una pérdida excesiva de agua y sales minerales esenciales para el funcionamiento correcto del organismo.
Entre los síntomas más comunes se encuentran la sudoración excesiva, los mareos, el dolor de cabeza, las náuseas y la confusión. También pueden presentarse respiración acelerada o pulso débil, piel enrojecida y seca, y una temperatura corporal superior a los 39° C.
Durante el verano, se recomienda evitar la exposición directa al sol entre las 10 y las 16 h. Es importante utilizar protector solar en crema con un Factor de Protección Solar (FPS) de 30 o más, reponiéndolo cada dos horas y después de salir del agua, incluso en días nublados. En niñas y niños, el FPS debe ser de al menos 50.
Mantener una adecuada hidratación es clave para regular la temperatura corporal. Se aconseja aumentar la ingesta de agua sin esperar a sentir sed y evitar bebidas alcohólicas o aquellas con alto contenido de azúcar como fuentes de hidratación. El consumo de frutas y verduras frescas también contribuyen por su alto contenido de agua, mientras que se recomienda evitar comidas muy abundantes o excesivamente calientes.
El uso de ropa liviana, holgada y de colores claros, junto con sombreros y anteojos de sol, ayuda a reducir el impacto del calor. Asimismo, es conveniente evitar la actividad física intensa al aire libre durante las horas de mayor temperatura y no permanecer en ambientes cerrados con escasa ventilación.
En el caso de bebés, se aconseja ofrecer el pecho con mayor frecuencia, refrescar el cuerpo con paños húmedos y, si tienen más de seis meses, ofrecerles agua fresca apta para su consumo.
Las niñas, niños, embarazadas y adultos mayores son más propensos a sufrir golpes de calor y a presentar síntomas más graves. Por este motivo, es importante tener siempre a mano los números de emergencia: Bomberos 100; Defensa Civil 103; Emergencias Médicas 107; y Policía 911. También se pueden consultar aquí los teléfonos de urgencias médicas de Osdop.
Ante un golpe de calor, mientras se espera la llegada del servicio de emergencia, se debe trasladar a la persona a un lugar fresco, con sombra y tranquilo. Es recomendable mojar la cabeza y el cuerpo con agua fresca, ofrecerle agua para beber si está consciente y asegurarse que mantenga la cabeza elevada.
Fuentes
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